Así a gritos, estas niñas iraquíes están invitando a los peregrinos para ofrecerles algo de dulce y té. Ellas, junto con su tío, Ammar, sirven a las personas que marchan hacia la ciudad de Karbala, en Irak, para la conmemoración de Arbaín.
El amigo de Ammar desde Irán también le echa una mano. Son muchos los iraníes que viajan a Iraq para ayudar en servir a los peregrinos
La hospitalidad durante la peregrinación de Arbaín está muy arraigada en las creencias y la cultura de los iraquíes. Ellos consideran como un deber sagrado servir a los caminantes. Eso independiente de su estado económico. Algunos insisten o ruegan para que los peregrinos acepten algo de su parte.
La peregrinación de Arbaín, no es solo un ritual religioso, sino que es una muestra clara de unidad y hermandad que reúne a millones de personas bajo un solo eje, el imam Husien.
Maryam saeedi desde Karbala
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