La Unión Europea y Estados Unidos se presentan ante el mundo como faros de la democracia y defensores de los derechos fundamentales. Sin embargo, su compromiso con estos valores es selectivo y condicionado. La democracia, solo es legítima cuando los resultados electorales o las políticas se alinean con sus intereses geopolíticos y económicos. Cuando no es así, las reglas cambian: se imponen sanciones, se desestabilizan gobiernos o se silencian voces disidentes.
Desde el intento de asesinato del primer ministro eslovaco Robert Fico, que expone las fracturas internas en Europa, hasta la suspensión de elecciones en Rumania, donde se imponen sus intereses políticos sobre la voluntad popular, estos eventos muestran cómo la democracia se sacrifica en aras del control. En Georgia, el intento de golpe de Estado refleja las presiones externas para alinear a países periféricos con los designios de Occidente. Mientras tanto, la explosión del gasoducto NordStream sigue siendo un recordatorio de cómo las agendas geopolíticas se imponen sobre el derecho a la población europea.
Este programa no solo analiza estos hechos, sino que cuestiona la hipocresía de un sistema que proclama defender la democracia mientras la socava cuando no sirve a sus intereses.
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