El Ejército sirio ha reforzado su presencia militar en Idlib (noroeste), donde ya había enviado la semana pasada a su unidad de élite, Fuerzas Tigre, para iniciar una gran ofensiva contra los grupos extremistas y armados, según informó el domingo el portal local Al-Masdar News.
La fuente precisó que Damasco ha reforzado la 4.ª División Blindada del Ejército Sirio, al enviar al menos ocho tanques y decenas de vehículos artillados. El convoy, añadió Al Masdar News, forma parte del reforzamiento militar que se realiza a diario para apoyar la ofensiva de Idlib.
Ante esta situación, los grupos terroristas y armados han decidido formar un centro de operaciones conjuntas, liderada por Turquía, para poner fin al conflicto entre sí y aliarse ante las fuerzas del Gobierno sirio, presidido por Bashar al-Asad.
La mencionada sala con la alianza terrorista Hayat Tahrir Al-Sham (HTS), liderada por el Frente Al-Nusra (autoproclamado Frente Fath Al-Sham), y la recién formada agrupación terrorista Yabhat Tahrir Suriya (Frente para la Liberación de Siria), entre otros grupos armados surgidos en el norte de este país árabe, según fuentes locales.
Los terroristas han planeado unir frentes en Latakia, Alepo, Hama e Idlib (todas ubicadas en el noroeste de Siria) para crear una “fortificación” ante las incursiones del Ejército sirio, según informan fuente locales, basándose en la información proporcionada por la oposición siria.
La finalidad es crear un centro de comandancia como la de la alianza terrorista Yeish Al-Fath que logró en 2015 controlar una gran parte de Idlib.
El Ejército sirio, que aún no ha fijado una fecha para el inicio de la inminente ofensiva, ha enviado numerosas unidades militares a Idlib y Hama, a la vez que se informa del despliegue de fuerzas especiales y técnicos de aviación rusos en el aeródromo de Abu Al-Duhur, en el norte de Idlib.
Tras siete años de conflicto, el Gobierno sirio ha podido arrebatar a los extremistas grandes territorios, y ello se ha logrado, en gran medida, gracias al respaldo de los asesores militares iraníes, el Ejército ruso y los combatientes del Movimiento de Resistencia Islámica de El Líbano (Hezbolá).
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