El lanzamiento fue realizado el viernes desde el polígono militar de Lyaúr, en el oeste de Tayikistán, en el marco de los ejercicios militares Dusambé-Antiterror 2017, a los que asistieron varios países antiguos miembros de la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas (URSS).
En la etapa final de las maniobras, uno de los misiles que fue lanzado a 140 kilómetros del objetivo y alcanzó más de 100 kilómetros de altitud, destruyó un simulado campo de entrenamiento de terroristas. Los sistemas de monitoreo confirmaron la destrucción completa de los objetivos.
Además, los objetivos de los simulados "enemigos" fueron atacados con los bombarderos de largo alcance Tu-22M3 y lanzacohetes múltiples Uragan.
Los sistemas Iskander-M fueron transportados a Tayikistán desde la región rusa de Oremburgo, localizada en el distrito del Volga (suroeste).
El Ejército ruso envió a unos 2000 fuerzas y más de 300 unidades de material bélico, incluidos 30 aviones y helicópteros, para participar en los ejercicios Dusambé-Antiterror 2017.
Iskander-M –llamado SS-26 Stone por la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN)– es un sistema de misiles tácticos con un alcance de hasta 500 kilómetros, destinado a destruir cohetes, aviones, helicópteros, lanzacohetes múltiples, sistemas de artillería, puestos de mando y de comunicaciones del “enemigo”.
El referido misil puede portar tanto cargas convencionales como nucleares, con una masa máxima de media tonelada.
Rusia busca constantemente aumentar su capacidad militar en todos los ámbitos. Algunos informes aseguran que el Gobierno ruso, presidido por Vladimir Putin, trata de elevar el poderío militar del país a niveles no vistos desde la extinta Unión Soviética.
Tales progresos preocupan al Occidente, y en particular a EE.UU., mientras las tensiones entre las partes aumentan cada vez más, especialmente después de la reintegración de la península de Crimea a Rusia en medio de la crisis ucraniana y la actual campaña aérea rusa contra los terroristas en Siria.
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