Desde el 28 de abril, toda Colombia es escenario de multitudinarias protestas, convocadas por diversas organizaciones sociales y políticas, en contra del proyecto de reforma tributaria del Gobierno, un plan que afectaría a la clase media y a sectores vulnerables.
El presidente de Colombia, Iván Duque, ha sacado los militares y tanques a las calles de las principales ciudades para controlar las marchas populares, las cuales se han saldado con la muerte de diversas personas.
Al respecto, tras recibir críticas duras de varias organizaciones internacionales, entre ellas, la Organización de las Naciones Unidas (ONU), la Organización de Estados Americanos (OEA) y Amnistía Internacional (AI), Bogotá decidió a dar a conocer un cronograma de diálogo nacional.
El mandatario colombiano manstuvo el viernes sus primeros diálogos con la oposición, no obstante, estos no han derivado en ningún acuerdo político. La alianza electoral opositora Coalición de la Esperanza ha sido la primera en reunirse con Duque, al exigir un diálogo genuino, concreto y eficaz con el comité del paro.
“Venimos, por tanto, sin el propósito de sustituir a quienes han enarbolado la bandera de la inconformidad”, ha indicado. Además, sus miembros han exigido una presencia más directa del Gobierno para solucionar las demandas de la ciudadanía.
Sin embargo, el jefe del Estado alegó que algunas fuerzas políticas nacionales le habían aconsejado adoptar medidas más duras, como restringir las marchas o limitar a los medios de comunicación, para luego confirmar que el Gobierno lo considera una última instancia y que, por el momento, está utilizando todas las herramientas que le otorgan la Constitución y la Ley.
La Defensoría del Pueblo de Colombia reporta que hasta el momento la represión policial contra los manifestantes ha dejado 37 víctimas mortales y decenas de desaparecidos y detenidos.
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