En un discurso televisado y transmitido por la cadena noticiera Alarabia, el rey saudí, Salman bin Abdulaziz Al Saud, expresó el jueves su "más sentido pésame a todos los familiares de los fallecidos y los heridos".
Además urgió una revisión de los planes de organización de los rituales de Hach para que se identifiquen las deficiencias, de tal manera que los musulmanes realicen su peregrinación "en seguridad".
Asimismo, el rey Salman ordenó iniciar una investigación exhaustiva para determinar el origen de lo que ha descrito como "un doloroso incidente".
En una primera reacción tras el incidente, el ministro de Salud saudí, Jaled al-Falih, prometió una investigación "rápida y transparente" del accidente, que atribuyó a una falta de disciplina de los peregrinos.
Según ha anunciado la Defensa Civil saudí, como resultado de una estampida ocurrida el jueves durante el Hach, al menos 717 personas han perdido la vida y otras 863 han resultado heridas.

Sin embargo, las cifras brindadas por la Organización de Hach y Peregrinación de Irán, revelan que la estampida ocurrida el jueves en Mina, cerca de la ciudad saudí de La Meca, dejó más de 1300 muertos y 2000 heridos.
El accidente del jueves se produjo después de que el pasado 11 de septiembre la caída de una grúa en la Mezquita Al-Haram, en La Meca, dejara más de cien muertos y centenares de heridos. Además, se han registrado otros accidentes, como varios casos de incendio en hoteles de residencia de peregrinos en la ciudad santa.
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