Fuentes de Washington consultadas por Bloomberg, aseguran que la Casa Blanca ha ido perdiendo la confianza en Guaidó, autoproclamado “presidente interino” de Venezuela el 23 de enero y próximo a entregar la Presidencia del Poder Legislativo, por tanto, está estudiando “estrategias nuevas y más agresivas”.
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“Juan Guaidó, el líder de la Asamblea Nacional que se declaró presidente interino de Venezuela con el respaldo de Estados Unidos a principios de este año, hasta ahora no ha logrado expulsar a Maduro y los funcionarios estadounidenses ahora están preocupados de que pronto pueda perder su puesto oficial”, señala el reporte publicado el viernes.
Esto, mientras una reciente encuesta indica que la mayoría de venezolanos desconfía de Guaidó y de la Asamblea Nacional, órgano en desacato desde 2016, y tampoco quiere asistir a las marchas de la oposición.
El medio, a su vez, hace referencia a la reunión que mantuvo el jueves el vicepresidente de EE.UU., Mike Pence, con otros altos funcionarios para reexaminar la estrategia que sigue Washington hace cerca de un año para intentar provocar un cambio de poder en Venezuela.
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De acuerdo con Bloomberg, el Gobierno estadounidense de Donald Trump descarta la opción militar, tan anunciada hasta hace unos meses. Sin embargo, los funcionarios de la Casa Blanca habrían discutido nuevas políticas, entre ellas, “un intento de asociarse con Rusia, un aliado de Maduro, para aliviar al líder venezolano o aumentar la presión sobre Cuba, el principal patrocinador de Maduro”, señala el reporte.
Juan Guaidó, el líder de la Asamblea Nacional (de Venezuela) que se declaró presidente interino de Venezuela con el respaldo de EE.UU. a principios de este año, hasta ahora no ha logrado expulsar a Maduro y los funcionarios estadounidenses ahora están preocupados de que pronto pueda perder su puesto oficial”, señala un artículo del portal Bloomberg.
Las discusiones ilustran la incertidumbre de la Administración de Trump sobre Venezuela, donde comenzó una campaña agresiva para expulsar a Maduro a fines de 2018 bajo la dirección de su entonces asesor de seguridad nacional, John Bolton.
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El presidente Trump estaría frustrado porque el líder chavista no fue destituido del poder tan rápido como Bolton había anunciado, y también es consciente de las implicaciones políticas: los expatriados venezolanos son un electorado importante en Florida, el estado que Trump ha hecho central para su campaña de reelección en el 2020, destaca Bloomberg.
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Sin embargo, no está claro cómo Estados Unidos podría ejercer más presión puesto que no han funcionado ninguna de sus estrategias, incluidas una asonada militar con miras golpistas y sanciones tan duras que son criticadas por perjudicar a los venezolanos vulnerables.
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