El temporal ha afectado a más de 20 provincias y a más de dos tercios de la población que vive en el norte de Irán, donde han caído nevadas con un espesor mayor a los 80 centímetros.
Muchos automovilistas han tenido que pasar unas 10 horas en una de las principales autopistas que conecta la capital, Teherán, con Karaj (oeste), para realizar un viaje de tan solo 42 kilómetros, mientras miles de personas se han quedado varadas en estas y otras carreteras interurbanas.
Gran cantidad de vuelos con destino a los lugares afectados por la nieve han sido cancelados o desviados a aeropuertos en el centro del país persa.
El servicio ferroviario muy importante, en particular en la ruta entre Teherán y la ciudad santa de Mashhad (este), ha sido paralizado debido a la acumulación de nieve.

Las autoridades locales han habilitado centros deportivos cercanos a las carreteras obstaculizadas para que los transeúntes puedan guarecerse temporalmente en estas instalaciones.
En algunos barrios de Teherán se ha reportado cortes de electricidad por la caída de árboles y ramas, por lo que muchos capitalinos se han quedado a oscuras.
Esta es la primera gran nevada de la temporada, que en cierta manera, genera una ola de esperanza en un país que ha sufrido sequías durante décadas.
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