El portavoz del Ministerio de Asuntos Exteriores de Irán, Naser Kanani, ha condenado firmemente la quema de copias del sagrado libro de los musulmanes por parte de un grupo extremista frente a la embajada de Turquía en Copenhague, capital de Dinamarca, en el segundo día del mes de Ramadán.
“Tales enfoques son la base para difundir el odio, el extremismo y promover la violencia, lo que pondrá en peligro la paz y la coexistencia pacífica de los pueblos y la seguridad mundial”, ha advertido.
Al avisar sobre la repetición y el aumento de los insultos al Sagrado Corán, y a los sacramentos religiosos de los musulmanes en algunos países europeos, ha condenado el silencio de los defensores de los derechos humanos en cuanto a tales acciones.
En este marco, el vocero de la Cancillería iraní ha señalado que ignorar la reciente audacia en nombre de los derechos humanos es completamente contrario a los derechos humanos universales y auténticos.
De igual manera, el funcionario persa ha indicado que “la República Islámica de Irán y los países y naciones musulmanas esperan que las autoridades de Dinamarca asuman la responsabilidad y cancelen los permisos para tales profanaciones y los traficantes de odio deben evitar la repetición de tales espectáculos ofensivos bajo el pretexto de la libertad de expresión”.
El viernes, simpatizantes de un grupo extremista llamado Patrioterne Går Live (The Patriots Go Live) quemaron la bandera turca y el noble Corán frente a la embajada de Ankara en Copenhague, delante de las fuerzas del orden. Los perpetradores del ataque también levantaron pancartas antislámicas y corearon eslóganes que insultaban a los musulmanes. El acto fue trasmitido en vivo en Facebook, una red social que alega defender el respeto a todas las ideologías y rechaza los insultos a las comunidades.
La nueva blasfemia al Corán ha desatado la ira de varios países musulmanes, entre ellos Turquía, Arabia Saudí, Jordania, Kuwait, Catar, y Marruecos, los que lo calificaron como un grave acto de odio.
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