El Ministerio palestino de Salud ha confirmado hoy jueves la muerte de un hombre, una mujer embarazada de 23 años y su hija de 18 meses, así como heridas causadas a varios civiles más, en una nueva jornada de agresión israelí a gran escala en el centro del asediado enclave costero.
Pese a las bajas civiles, un comunicado emitido hoy mismo por el ejército israelí señala que los ataques han infligido graves daños a unos 150 objetivos “militares y estratégicos” del Movimiento de Resistencia Islámica de Palestina (HAMAS).
Según la nota, recogida por medios israelíes, se han destruido dos túneles de la Resistencia palestina en el centro de Gaza y uno situado en el norte, además de un centro militar del este de la ciudad gazatí de Rafah, en el sur de la Franja.
Un militar de alto rango del régimen de ocupación citado por el diario israelí Haaretz ha advertido de que Israel “no ve cuándo acabará” la actual escalada, y no ha descartado, si se agrava la situación, la posibilidad de evacuar a los colonos de los asentamientos ilegalmente levantados cerca del enclave costero.
Altos cargos israelíes aseguran además que Israel “está preparado” para lanzar ataques “más extensos” contra los combatientes de HAMAS.
El ministro israelí de vivienda y construcción, Yoav Gallant, ha indicado hoy mismo que Israel hará cuanto pueda para “proteger” a sus colonos, “al precio que sea”. Tras expresar su esperanza de alcanzar “la paz”, Gallant ha acentuado que los israelíes “van a prepararse para la guerra”.
El martes, otro ataque de la artillería israelí a la Franja de Gaza mató a dos combatientes del movimiento palestino, que posteriormente prometió “hacer que el enemigo no sepa lo que es la tranquilidad”.
Las tensiones se han agravado en las últimas semanas, en particular por el frecuente fuego de artillería y los bombardeos de la fuerza aérea israelí contra Gaza desde el inicio de las Marchas del Retorno, reprimidas de forma ultraviolenta por las tropas israelíes.
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