“La fuerza defensiva de Israel emplea una política que utiliza una fuerza agresiva y desproporcionada, una fuerza para evitar situaciones en las que nos disparen cohetes (…)”, ha dicho este miércoles el jefe de personal de las fuerzas de guerra del régimen de Israel (IDF, en inglés), Gadi Eisenkot.
Las declaraciones de funcionario militar israelí se produjeron casi un mes después de que el informe elaborado por el controlador Joseph Saphira dejara en claro que las fuerzas de guerra israelíes fallaron su principal objetivo durante la agresión a Gaza en 2014, es decir destruir los túneles del Movimiento de Resistencia Islámica Palestina (HAMAS).
La fuerza defensiva de Israel emplea una política de utilizar una fuerza agresiva y desproporcionada, una fuerza para evitar las situaciones en las que dispararon cohetes contra nosotros (…)”, dice el jefe de personal de las IDF, Gadi Eisenkot.
El régimen israelí estaba ocupado con más de 30 túneles y aun por cerca de un tercio de estos se infiltran en los territorios ocupados, ha afirmado Eisenkot, calificando de “seria” la amenaza de los túneles en una futura guerra.
“Priorizamos la misión subterránea. Dirigimos unidades y llevamos a cabo operaciones”, ha sostenido el jefe de personal de las IDF.
En 2014, 51 días de ataques contra la bloqueada Franja de Gaza dejaron más de 2300 palestinos muertos. La agresión israelí también causó una devastación generalizada en la zona.
El régimen de Tel Aviv está elaborando planes de contingencia para evacuar a 250.000 colonos de los asentamientos fronterizos en caso del inicio de una nueva guerra con HAMAS o el Movimiento de la Resistencia Islámica de El Líbano (Hezbolá).
Mostrar a HAMAS como un “movimiento belicista” se ha convertido en la principal doctrina del régimen de Tel Aviv. Uno de los objetivos de esta estrategia es allanar el camino para llevar a cabo otra ofensiva contra la Resistencia con el propósito de garantizar su ocupación, según los analistas.
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