“La decisión en la que Estados Unidos erró (…), más que la invasión, fue la desbaasificación de las Fuerzas Armadas (retirada de los miembros del partido Baas del exdictador iraquí Saddam Husein, del Ejército del país árabe), que fue una locura”, dijo el martes Straw durante su intervención ante un acto en Mascate, capital de Omán.
La decisión en la que Estados Unidos erró (…), más que la invasión, fue la desbaasificación de las Fuerzas Armadas (retirada de los miembros del partido Baas del exdictador iraquí Saddam Husein, del Ejército del país árabe), que fue una locura”, dijo el excanciller británico, Jack Straw.
El británico, que fungía como jefe de la Diplomacia del Reino Unido cuando su país colaboró con EE.UU. para invadir Irak en 2003, explicó que la decisión de Washington dejó a dos millones de baasistas iraquíes sin trabajo, mientras “aún poseían sus armas. Perdieron su pensión, pero todavía tenían sus armas”, precisó el excanciller, que dijo que una gran parte del grupo takfirí EIIL lo componen los miembros del antiguo Ejército iraquí.
El plan original de los invasores, dijo Straw, era eliminar sólo el liderazgo del Ejército iraquí, de manera similar a la desnazificación de Alemania después de la Segunda Guerra Mundial (1939-1945).
“Ese era el plan en Irak. Pero Paul Bremer (que encabezó la Autoridad Provisional de la coalición invasora liderada por EE.UU. en Irak), de repente, lo cambió” sin consultarlo con Londres, hecho que provocó la catástrofe actual, en opinión de Straw.

No hay paz en Oriente Medio sin Rusia e Irán
En cuanto a la crisis que vive la región de Oriente Medio debido a la ofensiva terrorista contra países como Irak y Siria, el excanciller británico consideró necesaria la participación de Irán y Rusia, como actores claves en la región, para zanjar las crisis.
“En Siria se necesita la participación de Rusia, Irán, Turquía, Arabia Saudí, así como del Grupo 5+1 (EE.UU., el Reino Unido, Francia, Rusia y China, más Alemania)”, subrayó.
Aunque explicó que su país y algunos de sus aliados occidentales desaprueban la manera en que el presidente sirio, Bashar al-Asad, gobierna su país, consideró crucial su presencia en conversaciones que tengan por objetivo solventar la crisis en ese territorio.
“Tiene que haber una reconciliación en Siria (...) yo he creído siempre que tiene que haber una conversación" con el Gobierno de Al-Asad, apostilló.
Desde el inicio de la crisis siria, algunos países occidentales y de la región han patrocinado a los grupos armados que operan en el país árabe, exigiendo la salida del poder del presidente Bashar al-Asad, cuyo Gobierno prioriza la lucha antiterrorista para defender a la nación siria.
No obstante, Irán y Rusia —que rechazan la injerencia foránea en los asuntos internos de Siria—, priorizan la lucha contra el terrorismo en el territorio árabe, y advierten de que la caída de Al-Asad dará lugar al crecimiento del terrorismo y el extremismo no sólo en Oriente Medio, sino en todo el mundo.
La violencia en Siria ha causado la muerte de más de 240.000 personas, además de dejar más de 11 millones de desplazados.
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