El 25 de mayo, el afroamericano George Floyd murió por “asfixia mecánica” cuando estaba bajo custodia policial en la ciudad de Mineápolis. Su muerte ha desatado protestas en diversas ciudades de EE.UU. contra la conducta racista del sistema gobernante.
La indignación por el asesinato de Floyd ha traspasado las fronteras de EE.UU., y la gente ha salido a las calles en varios países para denunciar la brutalidad de la Policía del país norteamericano.
En Londres, capital del Reino Unido, cientos de personas celebraron una manifestación y se arrodillaron en homenaje a Floyd. En Teherán, capital de Irán, estudiantes universitarios se reunieron frente a la embajada de Suiza (representa los intereses de EE.UU. en Teherán), y corearon consignas contra la discriminación racial en EE.UU.
Atenas (Grecia), Ciudad de Cabo (Sudáfrica), París (Francia) y Barcelona (España) son otras ciudades en las que se han registrado protestas antirracistas: algunas terminaron en enfrentamientos violentos con la policía.
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