EE.UU. aumentó 53,4 mil millones de dólares el presupuesto militar entre 2018 y 2019. Esta cifra, que equivale a casi todo el presupuesto militar del Reino Unido, influyó en el gasto militar del mundo entero en 2019 que, de hecho, aumentó a niveles sin precedentes en la última década, según los datos publicados el viernes por el Instituto Internacional de Estudios Estratégicos del Reino Unido (IISS, por sus siglas en inglés).
“El aumento del presupuesto militar de EE.UU. fue el mayor en 10 años y desde que el presidente de EE.UU., Donald Trump, asumió el cargo, el gasto militar, sigue aumentando cada año”, afirmó Lucie Béraud-Sudreau, investigadora del IISS para Defensa Económica y Adquisiciones.
Béraud-Sudreau alertó de que EE.UU., al mismo tiempo, “está reduciendo” la ayuda financiera que prestaba a proyectos de defensa de sus aliados.
De acuerdo con la información de Datos Militares 2020, el EE.UU. liderado por Trump va aumentando cada año “sus gastos para la guerra”, y sigue ocupando el primer puesto a nivel mundial en mayores gastos militares, con más de 600 mil millones de dólares en el año pasado. Le sigue China, con más de 180 mil millones de dólares.
‘Nominal increase in US defence spending of US$53.4bn between 2018 and 2019 almost matched the UK’s entire 2019 defence budget of US$54.8bn, and is equivalent to the 7th-largest defence budget in the world’ | @chipmanj #MilitaryBalance #MSC2020 https://t.co/4DNxTV6Y2m pic.twitter.com/1653bVxxbG
— IISS News (@IISS_org) February 14, 2020
Ambos rivales económicos y militares han registrado un aumento de 6, 6 % en 2019, en comparación con el anterior, precisa el documento.
En una especie de efecto de dominó, el presupuesto de defensa de más de 170 países aumentó el 4 % en 2019 en comparación con el año anterior debido al “ambiente inestable de seguridad internacional”, se lee en el informe.
La publicación establece una relación directa entre la incertidumbre sobre la seguridad internacional y las posturas de EE.UU., que, por ejemplo, se retiró en 2002 del Tratado de Misiles Antibalísticos (ABM, por sus siglas en inglés) y abandonó en 2019 el Tratado de Fuerzas Nucleares de Alcance Intermedio (INF, por sus siglas en inglés), firmado en 1987 con la antigua Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas (URSS). Tampoco pretende prorrogar el Tratado de Reducción de las Armas Estratégicas (START III, por sus siglas en inglés).
Aunque las decisiones que ha adoptado el presidente republicano de EE.UU. han dejado en shock incluso a los aliados de Washington, no hay que olvidar que la política exterior de los presidentes demócratas tampoco benefició al mundo.
De hecho, EE.UU. lanzó su primer ataque militar contra Siria en 2011, durante el segundo mandato del entonces presidente demócrata Barack Obama (2009-2016). Y nada más iniciarse la crisis, este fortaleció la presencia militar estadounidense en ese país árabe rico en reservas petrolíferas y geográficamente crucial.
Casi todos los candidatos presidenciales de EE.UU. prometen poner fin a las guerras que mantienen a lo largo y ancho del mundo, pero, una vez instalados en la Casa Blanca, se implican en nuevos conflictos armados, ya por lucro económico ya por su sed de mantener el estatus de poder imperialista a nivel mundial.
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