De acuerdo con un informe publicado el sábado por el portal estadounidense Bloomberg, un alto funcionario del Gobierno de EE.UU. afirmó que Washington baraja la posibilidad de sancionar a la petrolera estatal rusa Rosneft, alegando que las sanciones contra Venezuela, hasta el momento, no han tenido el impacto deseado en la industria petrolera del país bolivariano, “en particular, gracias a la petrolera Rosneft”.
Entonces, con el objetivo de estrangular aún más, si cabe, a la nación caribeña, Washington pretende sancionar a Rosneft, sin embargo, conforme a las declaraciones del funcionario norteamericano, EE.UU. teme la reacción de los mercados mundiales, pues tal acción podría suscitar el caos en los mismos.
“La Administración (del presidente estadounidense, Donald) Trump planea aumentar su presión sobre (el presidente de Venezuela, Nicolás) Maduro en los próximos 30 días”, dijo el funcionario del país norteamericano.
El informe de Bloomberg fue publicado después de que el 5 de febrero el asesor de Seguridad Nacional de la Casa Blanca, Robert O'Brien, declarara que, si Rusia no dejaba de colaborar con Venezuela, su país iba a tomar pronto medidas contra la petrolera rusa Rosneft.
Tras tales declaraciones de O'Brien, las acciones de Rosneft cayeron un 6,2 % el viernes, el peor descenso desde abril de 2018.
El miedo de EE.UU. a sancionar a Rosneft resulta comprensible, pues Washington sabe a ciencia cierta que tal medida perjudicará a su economía también, ya que, de acuerdo con Bloomberg, actualmente Rusia se ha convertido en el segundo mayor proveedor de petróleo del país norteamericano.
A partir de que Washington reconociera en enero de 2019 al líder opositor venezolano Juan Guaidó como presidente interino de Venezuela, el mandatario estadounidense ha impuesto sanciones contra distintas entidades vinculadas al Ejecutivo de Maduro, además de restringir el comercio de petróleo y oro venezolanos.
Desde el principio del conflicto interno en Venezuela, EE.UU. confirmó su apoyo a los golpistas, congelando todos los fondos de la compañía estatal Petróleos de Venezuela (PDVSA) para presionar al país y derrocar el Gobierno legítimo de Maduro.
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