“Espero que no”, así ha respondido este jueves Trump a pregunta de un periodista en la Casa Blanca, sobre si cree que estallaría un conflicto armado con Teherán en el Golfo Pérsico.
Trump ha hecho estas declaraciones horas antes de mantener una reunión con su par suizo Ueli Maurer, cuyo país ejerce como protector de los intereses estadounidenses en la República Islámica de Irán.
La respuesta concisa de Trump sobre una posible guerra con Irán se produce unos días después de que varios informes revelaran que el mandatario estadounidense esté enojado con el asesor de Seguridad Nacional, John Bolton, y el secretario de Estado, Mike Pompeo, quienes a su juicio empujan a EE.UU. a una confrontación militar con el país persa.
La discordia de Trump con Bolton es tan grande que los medios loclaes no descartan que el presidente estadounidense esté pensando en destituirlo.
Trump no es la única persona inconforme con el comportamiento de Bolton y Pompeo. La presidenta de la Cámara de Representantes de EE.UU., Nancy Pelosi, ha criticado este jueves el comportamiento bélico de estos hacia Irán.
“La responsabilidad en la Constitución es que el Congreso declare la guerra (…) espero que los asesores del presidente reconozcan que no tienen autorización para avanzar de ninguna manera”, enfatizó Pelosi.
El pasado 6 de mayo, el Gobierno de Washington reportó el envío de un portaviones y bombarderos Boeing B-52 Stratofortress al Golfo Pérsico en una “clara” advertencia a Irán.
En respuesta, las Fuerzas Armadas iraníes subestimaron la retórica belicista estadounidense y la catalogaron como una mera “guerra psicológica”, dado que, agregaron, EE.UU. no se atreverá a declarar una guerra directa contra el país persa.
Sin embargo, en Washington hay temores que estas medidas belicosas terminen causando un conflicto, en el cual el perdedor sería EE.UU., por lo que advierten contra los intentos de los oficiales de alto mando estadounidenses por tratar de elevar las tensiones con Irán.
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