El portavoz del Ministerio iraní de Asuntos Exteriores, Naser Kanani, ha reaccionado este jueves a la aprobación de la resolución impulsada por Canadá sobre la situación de los derechos humanos en Irán en la Tercera Comisión de la Asamblea General de las Naciones Unidas (AGNU), y rechazado las acusaciones sin fundamento y sin base legal contra el país persa, basadas en información falsa.
“Tales acciones no constructivas no solo no ayudan a mejorar la situación de los derechos humanos a nivel mundial, sino que también provocan la continuación de los estereotipos negativos y el etiquetado político contra los países independientes”, ha recalcado el diplomático persa.
Kanani también ha denunciado los esfuerzos de los países occidentales por continuar con el proyecto de iranofobia y difamación contra Irán, mientras ellos mismos tienen un largo historial en la violación sistemática de los derechos humanos e injerencia en todo el mundo, ha agregado, resaltando que Occidente “no está en la posición de dar recomendaciones sobre derechos humanos al Gobierno y pueblo de Irán”.
También, ha calificado la resolución antiraní de “unilateral”, “poco realista” y un claro ejemplo de abuso de los conceptos y valores de los derechos humanos. A su juicio, la medida busca “promover motivos políticos miopes” y “carece de legitimidad y credibilidad”.
A modo de colofón, ha enfatizado que la República Islámica de Irán es un sistema basado en la democracia religiosa y siempre se ha tomado muy en serio la promoción de los derechos humanos y el cumplimiento de sus obligaciones internacionales.
Ha destacado la disposición de Irán para entablar con los países interesados en el fortalecimiento y protección real de los derechos humanos un diálogo y una cooperación constructiva para mejorar la situación de los derechos humanos en el mundo, en el marco del respeto mutuo, la igualdad, la justicia y la equidad, y lejos de propósitos políticos.
En varias ocasiones, las autoridades iraníes han denunciado que algunos países utilizan los derechos humanos y mecanismos internacionales como una herramienta para promover sus ambiciones e intenciones políticas, lo que Teherán considera como un enfoque poco constructivo, puesto que perjudica el proceso de mejorar la situación de los DD.HH.
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