Algunas de estas instalaciones militares han generado controversia en los últimos años. Varias han sido objeto de debate debido a que las crisis regionales han puesto en tela de juicio su uso. En general, las bases son herramientas que proporcionan la influencia estadounidense en una región que es estratégicamente importante para los intereses de Washington.
Baréin, Irak, Siria, Jordania, los territorios ocupados palestinos, Kuwait, Omán, Catar, Arabia Saudí, Turquía y los Emiratos Árabes Unidos (EAU) se encuentran entre los países que EE.UU. tiene una presencia militar establecida.
Irak y Siria están entre los países que la presencia militar estadounidense ha generado muchas críticas. Washington trata de justificar su presencia so pretexto de luchar contra el grupo terrorista EIIL (Daesh, en árabe), pero según muchos informes, la amenaza terrorista no solo ha desaparecido sino ha sido más tangible.
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Terrorismo en Siria e Irak
En Siria, Daesh llevó a cabo ataques terroristas contra las fuerzas gubernamentales y civiles y en 2015 tenía una gran área bajo su control que se extendía desde el oeste de Irak hasta el este de Siria, que contenía aproximadamente 12 millones de personas.
En junio de 2017, EIIL perdió el control de la ciudad iraquí de Mosul, en la provincia norteña de Nínive. Tras esta gran derrota, la banda terrorista continuó perdiendo territorio ante las fuerzas sirias e iraquíes (apoyadas por las fuerzas populares) hasta que no pudo controlar ningún territorio significativo en noviembre de 2017.
El 10 de diciembre de 2017, el primer ministro de Irak, Haidar al-Abadi, anunció el fin de guerra contra EIIL, tres años después de que el grupo capturara aproximadamente un tercio del territorio mesopotámico. En el campo de Siria, EIIL solo tiene presencia en algunas zonas desérticas en el sur del país tras años de guerra.
Varios informes también ponen de relieve que el líder del EIIL, Ibrahim al-Samarrai, alias Abu Bakr al-Bagdadi, está atrapado en el desierto sirio. Un oficial de la Inteligencia iraquí informó en abril de que el máximo cabecilla de este grupo terrorista intentó cruzar a Irak desde la vecina Siria, sin embargo, fuerzas iraquíes bloquearon su entrada, obligándolo a regresar al este de Palmira, en los suburbios del este de la provincia de Homs (oeste de Siria).
¿Cuántos soldados de EE.UU. están en Siria e Irak?
Washington ya ha desplegado más de 1000 soldados en Siria y 5200 en territorio iraquí, de acuerdo con las estimaciones.
Además de tener tropas en Siria, EE.UU. también apoya a sus fuerzas títeres, llamadas Fuerzas Democráticas Sirias (FDS). Desde 2017, la llamada coalición anti-EIIL ha entrenado a más de 8500 miembros de un total de 40 000 combatientes de las FDS, según ARA News.
Damasco condena la presencia de las tropas estadounidenses, acusándolas de apoyar a los terroristas en la zona para prolongar la guerra en el país árabe.
Asimismo, el despliegue de las fuerzas norteamericanas ha generado controversia en Irak. En el caso más reciente, los diputados iraquíes han exigido la salida de los soldados estadounidense tras los ataques con drones del régimen israelí contra las posiciones de las fuerzas voluntarias Unidades de Movilización Popular (UMP o Al-Hashad Al-Shabi, en árabe) en la provincia central de Salah Al-Din.
Futura presencia de tropas de EEUU en Siria e Irak
Aunque el presidente de EE.UU., Donald Trump, elogió este año la derrota total de EIIL, pero resiste ante la salida de los soldados estadounidenses de dichos dos países.
Según las autoridades sirias e iraquíes, Washington no solo no busca retirar sus tropas, sino instala más bases militares en las regiones que gozan de importancia geopolítica.
El opositor Observatorio Sirio de Derechos Humanos (OSDH) ha informado de operaciones en curso de la “coalición” para ampliar la base aérea de Al-Shaddadi, en la provincia de Al-Hasaka (noreste de Siria), con alrededor de 150 camiones que están transportando armas y material necesarios para hacer las obras, con el objetivo de reforzar la seguridad de la base y su equipamiento militar.

Asimismo, Estados Unidos estableció en diciembre pasado dos nuevas bases militares en la provincia de Al-Anbar (oeste de Irak) y cerca de la frontera con Siria, sin dar más detalles sobre el objetivo de dichas instalaciones.
Lo que es obvio, los estadounidenses buscan reforzar la presencia militar en estos dos países y no planean ninguna retirada. El jefe del Comando Central de Estados Unidos (Centcom), Joseph Votel, dijo en marzo pasado que no hay un plan específico sobre la salida de las tropas y los militares estadounidenses se retirarán cuando las condiciones les permitan.
Inseguridad sigue en Siria e Irak pese a presencia estadounidense
Tras la derrota de Daesh, todavía esos dos países no solo son testigos de ataques suicidas de los takfiríes sino el régimen de Israel, aliado de Washington, bombardea las posiciones de las fuerzas que están luchando contra los remanentes terroristas en Siria e Irak.
Varias explosiones sacudieron a mediados de agosto un arsenal de armas de las Unidades de Movilización Popular de Irak en la base militar de Al-Balad en la provincia central de Salah Al-Din. Abu Mahdi al-Muhandis, subcomandante de Al-Hashd Al-Shabi, culpó del incidente a Israel y a EE.UU.
La principal razón de la enemistad de EE.UU. con las fuerzas populares Al-Hashad Al-Shabi es la victoria de estas en su lucha contra el terrorismo, insiste el segundo al mando de las Unidades de Movilización Popular.
Por otra parte, pese a la presencia militar estadounidense, diferentes informes advierten del resurgimiento de Daesh. Un organismo de monitoreo del Departamento de Defensa de EE.UU. ha informado recientemente que EIIL está “resurgiendo” en Siria.
Los terroristas, que sufrieron grandes pérdidas territoriales a manos de las fuerzas iraquíes y sirias respaldadas por Irán, están explotando las debilidades de las fuerzas locales para obtener ventajas, según el informe de la Oficina del Inspector General.
En conclusión, parece que la presencia militar foránea, particularmente de EE.UU., no ha podido restablecer la paz y la seguridad en Irak y Siria, sino ha provocado a los terroristas a llevar a cabo más acciones terroristas.
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