En un informe publicado este mes, la página web estadounidense Military Times dio a conocer los detalles de una investigación sobre actividad delictiva de un grupo de miembros de la Quinta Flota de la Armada de EE.UU., con sede en Baréin, encargada de las operaciones en la región de Asia Occidental.
De acuerdo con el medio, la citada pesquisa, realizada por el Servicio de Investigaciones Criminales de la Armada de EE.UU. (NCIS, por sus siglas en inglés) comenzó en 2017 sobre unos mensajes sexualmente explícitos intercambiados entre un marinero norteamericano en Baréin y una mujer en Tailandia.
Pero más tarde, se descubrió que los vínculos entre estas dos personas son más allá de las relaciones sexuales, ya que la mujer tailandesa desempeñó un papel importante en las actividades de ocio de los militares estadounidense fuera de su base y en la red de tráfico sexual.
En uno de los mensajes la mujer ofrece al marinero enviar a nuevas víctimas desde Tailandia para el trabajo sexual que además pagarían a los militares por alojamiento, mediación y protección.
Las investigaciones de NCIS se intensificaron con el registro del apartamento de un sospechoso, que ha revelado que los marineros norteamericanos gestionaban una amplia red de prostitutas tailandesas en el este país árabe.
Estas pesquisas revelaron evidencias de que estos soldados vendían los servicios de las prostitutas a sus compañeros y retenían los pasaportes de las mujeres para controlarlas.
El informe, además, ha demostrado que los militares han convertido los apartamentos financiados por los contribuyentes estadounidenses en un lugar para este tipo de comercio sexual.
La investigación resultó en una serie de sanciones contra los marineros implicados. El castigo más duro fue de cuatro años de cárcel militar y despido con privación de beneficios y privilegios. Algunos casos no tuvieron consecuencias porque las mujeres se negaron a declarar contra los acusados.
La violencia sexual constituye un grave problema en las Fuerzas Armadas de Estados Unidos. Un informe anual del Departamento de Defensa estadounidense (el Pentágono), publicado el pasado mayo, revela unos 7825 informes de agresiones sexuales en el año fiscal 2019, que terminó el 30 de septiembre.
Sin embargo, la mayoría de las denuncias por casos de violación o acoso sexual en las instituciones armadas estadounidenses acaban siendo archivadas o sin condenas.
myd/rha/rba