“Después de estudiar cuidadosamente todos los lados del debate legal, esta Administración está de acuerdo en que el establecimiento de asentamientos civiles israelíes en Cisjordania no es, 'per se', incompatible con el Derecho Internacional”, ha dicho este lunes el secretario de Estado de EE.UU., Mike Pompeo, sobre el giro histórico que ha dado Washington respecto a los asentamientos ilegales israelíes en territorios palestinos, ocupados por Israel desde 1967.
En los últimos años, las autoridades israelíes han acelerado el proceso de construcción y ampliación de colonias ilegales en Al-Quds (Jerusalén) y Cisjordania, y aún más desde la llegada de Donald Trump a la Presidencia estadounidense. En estos momentos, más de 600 000 colonos israelíes viven en asentamientos de nueva construcción. Según los palestinos, estos esfuerzos se enmarcan dentro del proyecto israelí para judaizar las ciudades y eliminar su identidad islámica.
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Durante sus declaraciones, Pompeo explicó que este giro de posición por parte de EE.UU. tiene raíz en la decisión de la Administración del expresidente estadounidense Barack Obama, quien permitió la aprobación de la resolución 2334 del Consejo de Seguridad de la Organización de Naciones Unidas (CSNU) en diciembre de 2016, durante los últimos días de su Presidencia, considerando estas colonias como una “violación flagrante” del Derecho Internacional.
De este modo, el Departamento de Estado de EE.UU. ha cambiado oficialmente su postura respecto al estatus de las colonias israelíes ilegales. Anteriormente, en 1978, Washington había declarado que los asentamientos israelíes en los territorios ocupados palestinos son contrarios al derecho internacional. Estas áreas fueron asignadas al Estado árabe de Palestina por la ONU en 1947 mediante la resolución 181.
Después de estudiar cuidadosamente todos los lados del debate legal, esta Administración está de acuerdo en que el establecimiento de asentamientos civiles israelíes en Cisjordania no es, 'per se', incompatible con el derecho internacional”, ha dicho el secretario de Estado de EE.UU., Mike Pompeo.
Este cambio de postura sobre los asentamientos israelíes, es una nueva forma de respaldo de la Administración de Trump al régimen israelí, y es la tercera gran instancia en la que el Gobierno de Trump se ha puesto del lado de Israel y en contra de las posturas tomadas por los palestinos y los Estados árabes, y que enfade a los palestinos, así como a otros países que buscan resolver el conflicto de Palestina.
En diciembre de 2017, Trump declaró la ciudad palestina de Al-Quds (Jerusalén) capital de Israel y en mayo de ese mismo año ordenó que la embajada de Estados Unidos se traslade de Tel Aviv (oeste de Palestina ocupada) a Al-Quds y así abrió oficialmente su embajada en esta ciudad.
Además, en marzo de este año Trump reconoció la anexión en 1981 de los altos del Golán por parte de Israel, en un impulso por reforzar la posición del premier del régimen de Israel, Benjamín Netanyahu.
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Un informe publicado el pasado mes de marzo por el diario israelí Haaretz reveló que Israel ha emitido más de 1150 órdenes de confiscación de tierras palestinas en Cisjordania tras la Guerra de los Seis Días de 1967.
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