“¡Ellos utilizaron este montón de basura de la deshonesta Hillary como base para ir en contra de la campaña de Trump!”, este ha sido el mensaje publicado este martes por el presidente estadounidense en su cuenta de la red social Twitter.
El mandatario norteamericano también ha tildado de “falso” el dossier, recordando que el Buró Federal de Investigaciones de EE.UU. (FBI, por sus siglas en inglés) no pudo verificar las acusaciones acerca de la “ayuda del Gobierno de Rusia” a su campaña en las elecciones de 2016.
Trump ya había arremetido verbalmente, en varias ocasiones, contra el FBI. El exdirector de dicho ente James Comey fue blanco de numerosas críticas y finalmente fue despedido en el mes de mayo a raíz de su investigación de las supuestas relaciones de la campaña republicana con Rusia.
Lo que no es nada nuevo es la ofensiva de Trump contra el FBI; el magnate republicano se pasó todo el fin de semana pasado caracterizándolo como una institución corrupta. Michael Caputo, el antiguo gerente de la campaña electoral de Trump, afirmó que los tuits anti-FBI del presidente deben ser analizados como una “póliza de seguros para que el pueblo estadounidense se asegure de que la principal organización encargada de aplicar la ley siga siendo imparcial”.
¡Ellos utilizaron este montón de basura de la deshonesta Hillary como base para ir en contra de la campaña de Trump!”, dice Donald Trump, el presidente de EE.UU.
Otros, sin embargo, han asegurado que tales tuits podrían violar las leyes de protección de testigos. “Normalmente, alguien que está siendo investigado por obstrucción a la justicia, intimidando y amenazando a tres testigos clave en su contra (Comey, Andrew McCabe –el director adjunto del FBI– y James Baker –el abogado de alto rango del FBI–) se enfrenta a cargos relacionados con presionar a los testigos”, dijo Norm Eisen, investigador de la Institución Brookings.
El pasado sábado, Trump criticó a McCabe poco después de que se conociese que este planeaba renunciar a su cargo y lo acusó de favorecer a la que fuera su rival y candidata demócrata a la Presidencia de EE.UU., Hillary Clinton.
Un informe secreto de la Agencia Central de Inteligencia de EE.UU. (CIA, por sus siglas en inglés) reveló en diciembre de 2016 que Rusia había intervenido en las elecciones para aupar a Trump a la victoria. Además, un documento elaborado por los Servicios de Inteligencia de EE.UU. (USIC, por sus siglas en inglés) confirma la supuesta piratería rusa. El Kremlin, sin embargo, ha negado tajantemente toda implicación en estos asuntos.
alg/anz/bhr/rba