El jueves, en medio de diálogos comerciales entre Washington y Pekín, el presidente de EE.UU., Donald Trump, anunció la imposición de un arancel del 10 % a 300 000 millones de productos chinos que entren en el país norteamericano.
“Añadir aranceles no es definitivamente una manera constructiva de resolver las fricciones económicas y comerciales”, ha deplorado hoy viernes el ministro chino de Asuntos Exteriores, Wang Yi, en el marco de una reunión política en Bangkok (capital de Tailandia) en la que coincidió con el secretario de Estado de EE.UU., Mike Pompeo.
Para el Gobierno de Pekín, conforme ha replicado Wang, la nueva imposición arancelaria de Estados Unidos “no es el camino correcto” para resolver las tensiones entre ambos países.
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Hua Chunying, la portavoz de la Cancillería china, a su vez, ha considerado que la medida arancelaria de Washington es una forma de “chantajear e intimidar” a Pekín, pero ha dejado claro que el país asiático no negociará bajo presiones.
Añadir aranceles no es definitivamente una manera constructiva de resolver las fricciones económicas y comerciales”, ha declarado el ministro chino de Exteriores, Wang Yi, en alusión a las nuevas tasas arancelarias de EE.UU. a productos del país asiático.
“Pedimos a EE.UU. que sea responsable. Es hora de que muestre sinceridad, que demuestre que es un socio fiable”, ha instado Hua, subrayando que si Estados Unidos implementa los aranceles adicionales, China tendrá que tomar las contramedidas necesarias.
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Trump, anunció su nueva decisión de imponer más tarifas a China solo un día después de que concluyera sin acuerdo una ronda de conversaciones bilateral en la ciudad china de Shanghái.
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La reunión en Shanghái fue la primera conversación de alto nivel desde que China y EE.UU. acordaron una tregua en la reunión del G20 celebrada el mes de junio, por la que Trump frenó la nueva imposición de aranceles y accedió a permitir la venta de productos de tecnología a la empresa china de Huawei.
Por su parte, Pompeo ha defendido las tarifas contra China, diciendo que el país asiático durante años “se ha aprovechado del comercio a costa de EE.UU. y de otros países en Asia. Esto tiene que acabar. El presidente Trump dice que lo arreglará. Y arreglarlo requiere determinación”, ha enfatizado.
EE.UU. y China se enfrentan a una guerra comercial, desencadenada por el agresivo proteccionismo de Trump desde su llegada al poder en enero de 2017. Los analistas advierten de que esta disputa puede tener consecuencias en todo el mundo, de hecho, nada más Trump anunciara las nuevas tarifas contra los productos chinos, se desplomaron los precios del crudo.
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