En Adén, las tropas del Ejército y combatientes del movimiento popular Ansarolá están luchando, por un lado, contra los terroristas de Al-Qaeda y, por el otro, contra miembros de la Congregación Yemení por la Reforma, conocida también como Al-Islah, un partido salafista en este país árabe.
Durante estos enfrentamientos registrados mayormente en el pueblo de Beer Ahmad, decenas de terroristas murieron, informa la agencia yemení de noticias Saba News, citando a una fuente militar.
En la provincia de Marib, considerada el principal bastión de Al-Qaeda en Yemen, tuvieron lugar sangrientos combates entre efectivos de seguridad, secundados por las fuerzas populares, y terroristas.
Las tropas yemeníes han lanzado además un ataque de represalia contra una base militar saudí cerca de la ciudad de Dhahran al-Yanub, sita en el sur de Arabia Saudí, luego de que los aviones de combate saudíes bombardearan la jornada de hoy varias regiones del país, dejando 12 personas muertas y otras 15 heridas.

Esta tarde, cazas bombarderos saudíes han apuntado contra un mercado popular en el distrito de Baqem, en la provincia árida y montañosa de Saada (norte de Yemen), dejando varios civiles muertos.
Hoy por la madrugada, cazas saudíes han bombardeado el casco antiguo de Saná, capital yemení, y han acabado con la vida de cinco civiles, además de destruir tres casas en el sitio arqueológico protegido por la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (Unesco).
El pasado 26 de marzo, Arabia Saudí lanzó una ofensiva militar contra Yemen, sin el aval de las Naciones Unidas, pero con el visto bueno de Washington, en un intento por eliminar a Ansarolá y restaurar en el poder a Mansur Hadi, un estrecho aliado de Riad.
Informes de las Naciones Unidas señalan que un 80 por ciento de la población yemení se encuentra en crisis, y la agresión militar al país ha provocado la muerte de al menos mil civiles, aunque algunas organizaciones pro derechos humanos elevan este balance a más de 4000.
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