• El rey saudí Salman bin Abdulaziz Al Saud (dcha.) y el presidente de EE.UU., Donald Trump, en una reunión en Riad, capital del país árabe, 20 de mayo de 2017.
Publicada: sábado, 9 de mayo de 2020 13:34

La Administración de Trump trata de consolar a Riad tras retirar de suelo saudí parte de sus tropas y sus baterías antimisiles Patriot.

El presidente de EE.UU., Donald Trump, y el rey de Arabia Saudí, Salman bin Abdulaziz Al Saud, mantuvieron ayer viernes una conversación telefónica, en la que hablaron sobre los mercados globales de energía y una “alianza en Defensa” entre ambos países, según comunicó la Casa Blanca.

Ambos líderes estuvieron de acuerdo en la importancia de mantener la estabilidad de los mercados de energía a nivel global, al tiempo que reafirmaron la sólida alianza en defensa entre EE.UU. y Arabia Saudí”, explicó el portavoz de la Casa Blanca, Judd Deere, en su cuenta de Twitter.

No obstante, esta conversación se produce solo un día después de que el diario estadounidense The Wall Street Journal (WSJ) publicara un reporte, citando una fuente oficial, donde se informa que Washington está retirando de Arabia Saudí cuatro baterías de los sistemas de defensa antimisiles Patriot y a decenas de soldados.

Esta medida repentina y sorprendente de EE.UU. generó, de hecho, amplias especulaciones sobre el estado de los lazos entre la Casa Blanca y la monarquía de los Al Saud, especialmente debido a las tensiones entre ambos países sobre la producción de petróleo.

El Secretario de Estado estadounidense, Mike Pompeo, confirmó más tarde la veracidad de dicha retirada, pero trató de minimizar la medida hablando de una “rotación normal de fuerzas” y aseguró que no se trataba de una medida para presionar a Riad sobre la producción de petróleo. “Esas baterías (Patriot) habían estado en su lugar por algún tiempo. Esas tropas necesitaban regresar”, dijo el viernes Pompeo en el programa de radio Ben Shapiro.

 

El representante especial del Departamento de Estado de EE.UU. para Irán, Brian Hook, también descartó que dicha medida fuera el primer paso de Washington para abandonar Riad.

“El nivel de nuestras tropas sube y baja según las circunstancias, pero el conjunto de misiones es el mismo. Nuestra misión no ha cambiado para nada”, dijo Hook en declaraciones ofrecidas a la cadena estadounidense CNBC, enfatizando que Washington todavía ve a Irán como “una amenaza”.

La Administración de Trump envió el pasado año miles de soldados adicionales a Arabia Saudí, además de varias baterías de misiles tierra-aire Patriot con el pretexto de “proteger los intereses de Estados Unidos y de reforzar las capacidades defensivas de la región” de Asia Occidental.

No obstante, en fechas recientes, el presidente estadounidense ha aventurado la posibilidad de dejar de apoyar militarmente al reino árabe si no pone fin a la guerra de precios del petróleo con Rusia y recorta su producción.

El costo del crudo se desplomó recientemente a su nivel más bajo después de que las autoridades saudíes iniciasen una guerra de precios con Rusia, que se opuso a los nuevos recortes de la producción propuestos por la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP) para estabilizar los mercados petroleros afectados por el coronavirus.

Esta guerra de petróleo impulsada por el príncipe heredero saudí, Muhammad bin Bin Salman, que siempre ha contado con apoyo de Trump, ha provocado también una fuerte caída en las principales bolsas de valores del mundo, incluidas las estadounidenses y saudíes, y ha puesto en peligro la industria petrolera y la economía de EE.UU.

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