En una entrevista concedida este lunes al programa “Detrás de la Razón” de HispanTV, Romina Guadalupe Pérez Ramos ha resaltado que el golpe de Estado contra el presidente constitucional boliviano es una “conspiración regional” que fue organizada desde hace mucho tiempo.
De acuerdo con la diplomática boliviana, en este movimiento, los grupos opositores liderados desde el extranjero han ejecutado las mismas estrategias desestabilizadoras que fueron aplicadas anteriormente en los movimientos golpistas en Venezuela.
“Lo que no sabe el mundo entero es que en Bolivia hay una conspiración y es una conspiración regional. Si haces una comparación, con todo lo que se ha hecho en Venezuela, son los mismos pasos de deslegitimación del líder en Bolivia”, ha recalcado Pérez Ramos.
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La diplomática, además, ha revelado unas infiltraciones que muestran que algunos altos agentes militares y organizadores del golpe de Estado en Bolivia habían sido financiados desde hace mucho tiempo por Washington para acabar con el Gobierno de Morales.
“Habían ideologizado y adoctrinado a las fuerzas armadas durante muchos años antes. Por eso algunos mandos militares recibían aún un sueldo de la embajada de EE.UU. para realizar esta rebelión”, ha sostenido.
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Habían ideologizado y adoctrinado a las fuerzas armadas durante muchos años antes. Por eso algunos mandos militares recibían aún un sueldo de la embajada de EE.UU. para realizar esta rebelión”, ha sostenido la embajadora de Bolivia en la República Islámica de Irán, Romina Guadalupe Pérez Ramos.
Además, ha destacado que Bolivia se encuentra en el centro de una guerra no convencional, en la que las potencias como EE.UU. están recurriendo a todo medio para apoderarse de los recursos y las riquezas del país sudamericano.
“Hay unos recursos en este país que lógicamente las transnacionales y concretamente Estado Unidos que siempre considera al país (boliviano) como su patio trasero, no están dispuestos a perderlos, más aún cuando hay una crisis energética en el mundo”, ha indicado.
En otra parte de sus declaraciones, Pérez Ramos ha reprochado que la oposición y los grupos de la oligarquía, sobre todo, los candidatos perdedores, hayan intentado deslegitimar las elecciones para materializar este golpe.
De acuerdo con la embajadora, los organizadores de esta rebelión han recurrido a “noticias falsas” para indicar a los gobiernos democráticos de Bolivia como “dictadores” con el fin de poder sacarlos del poder.
“Lamentablemente, las personas que están en las calles no han conocido la dictadura”, ha agregado Pérez, calificando los recientes incidentes en el país sudamericano de una “guerra sucia” lanzada por las redes sociales y los medios de comunicación.
“La oposición intentó deslegitimizar desde antes de las elecciones (el Gobierno de Morales) y poner el chip de fraude electoral en la cabeza de la gente”, ha recalcado.
Morales denunció desde un principio el proceso de un “golpe de Estado en marcha” contra su gobierno, y en un intento para pacificar el país, llamó al diálogo y convocó nuevas elecciones, pero la oposición siguió adelante con su agenda violenta de cara a provocar un golpe de Estado, lo que finalmente obligó a Morales a renunciar para “preservar la paz en el país”.
Hay unos recursos en este país que lógicamente las transnacionales y concretamente Estado Unidos que siempre considera al país (boliviano) su patio trasero, no están dispuesto a perderlos, más aún cuando hay una crisis energética en el mundo”, ha indicado la embajadora de Bolivia en Irán, Romina Guadalupe Pérez Ramos.
De acuerdo con la embajadora, Morales renunció a su cargo cuando se empezó a generalizar “mayores conflictos” en el país y había un peligro de derramamiento de sangre por el aumento de la violencia causada por parte de los grupos opositores.
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Ante tal situación, agrega la funcionaria boliviana, el presidente Morales propuso varias opciones para pacificar Bolivia, pero los candidatos perdedores hacían todo lo posible para que no haya una salida institucional en el país.
En los 13 años que Morales ha dirigido el país (2006-2019), Bolivia dispone de altos índices de desarrollo humano, los derechos fundamentales de la población están garantizados y el crecimiento económico es del 4,5 por ciento, según la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal).
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