La muerte de Alberto Nisman a causa de un disparo en la sien con un arma que había pedido a uno de sus colaboradores continúa abriendo interrogantes, aunque la certeza de que cumplía con un plan instrumentado por los servicios de espionaje israelíes es irrefutable.
Pero las expresiones sionistas dentro de una parte del Poder Judicial argentino se acrecientan, al punto de que fiscales federales podrían estar intentando alterar las relaciones bilaterales con declaraciones propias de una película de Hollywood de clase b.
Sebastián Salgado, Buenos Aires.
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