Este viernes, el Departamento de Estado de EE.UU. ha impuesto sanciones contra el comandante Rafael Enrique Bastardo Mendoza, que lidera las Fuerzas de Acciones Especiales (FAES) e Iván Rafael Hernández Dala, comandante de contrainteligencia militar (DGCIM), por supuestamente ser responsables de violar los derechos humanos (DD.HH.) y bajo esta excusa las visas de ambos funcionarios han revocadas.
Ante esta tesitura, el ministro de Relaciones de Venezuela, Jorge Arreaza, ha repudiado la medida y ha conminado al secretario de Estado estadounidense y en general a la Administración de Donald Trump a reflexionar sobre la aplicación cabal de los derechos fundamentales tanto dentro como fuera del país norteamericano.
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“Sr. Pompeo si quiere hablar de DD.HH. comience por casa, Venezuela no mantiene un Guantánamo, un Abu Ghraib (prisión en Irak), ni centros de torturas clandestinos en el mundo, ni bombardea civiles, no tenemos manuales de tortura y es SU presidente, no el nuestro, quien avala esas violaciones”, ha indicado Arreaza mediante un mensaje publicado en su cuenta de Twitter.
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Sr. Pompeo si quiere hablar de DDHH comience por casa, Venezuela no mantiene un Guantánamo, un Abu Ghraib, ni centros de torturas clandestinos en el mundo, ni bombardea civiles, no tenemos manuales de tortura y es SU presidente, no el nuestro, quien avala esas violaciones”, ha indicado el canciller venezolano, Jorge Arreaza.
Las restricciones contra Mendoza y Hernández se extienden a sus familiares, ya que ellos no podrán ingresar al territorio estadounidense.
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Las tensiones entre Caracas y Washington han aumentado debido a los intentos de EE.UU. por sacar del poder al presidente legítimo de Venezuela, Nicolás Maduro, y poner en su lugar al líder opositor Juan Guaidó, autoproclamado “presidente encargado” del país bolivariano.
Las autoridades venezolanas consideran que las sanciones estadounidenses contra Caracas son parte de una “estrategia fracasada” de la Casa Blanca para materializar su objetivo.
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