“En el caso de que nuestros esfuerzos (para disuadir a Israel) fracasen, nos estamos preparando para reaccionar. Porque una decisión tan seria no puede quedar sin respuesta”, recalcó el canciller francés, Jean-Yves Le Drian, en un debate en el Senado el miércoles por la noche sobre la posibilidad de anexión de parte de Cisjordania por el régimen israelí.
El ministro de Asuntos Exteriores galo recordó a Israel que la anexión de la ocupada Cisjordania afectará sus relaciones con la Unión Europea (UE) al tiempo que amenazó que si decide seguir adelante con el polémico proceso los miembros de este bloque aplicarán su “vieja determinación de reconocer al Estado palestino cuando llegue el momento”.
Le Drian reiteró que la UE podría reexaminar “la participación de Israel en varios programas de cooperación” y restringir la importación de los productos israelíes.
El plan expansionista de Netanyahu ha sido rechazado tanto por los palestinos como por la comunidad internacional e incluso no cuenta ni siquiera con el apoyo de los propios israelíes y los aliados europeos de este régimen.
El martes, más de un millar de eurodiputados y parlamentarios de 25 países de Europa condenaron el plan del primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, de anexarse el 30 % de la Cisjordania ocupada a partir del próximo julio.
Además, el Parlamento belga ha aprobado este viernes una resolución, con una mayoría abrumadora, que insta al Gobierno del país a liderar la implementación de “contramedidas” contra Israel y pide oficialmente sanciones de la UE contra este régimen por la anexión prevista.
La anexión israelí de Cisjordania es un proyecto que forma parte del llamado ‘acuerdo del siglo’ auspiciado por EE.UU. Este plan, presentado en enero por la Casa Blanca, otorga a los palestinos una autonomía limitada dentro de una patria discontinua, y deja en manos de Israel el cotizado valle del Jordán y olvida la problemática de millones de refugiados palestinos deseosos de retornar a sus tierras.
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