• El subsecretario de Justicia de EE.UU., John Demers, ofrece una rueda de prensa en Washington D.C., la capital, 28 de octubre de 2020. (Foto: AFP)
Publicada: viernes, 30 de octubre de 2020 7:06

El Gobierno de EE.UU. anuncia que vendió, en contra del derecho internacional, un millón de barriles de petróleo que fueron arrebatados a Venezuela.

El Departamento de Justicia de Estados Unidos reveló el jueves que Washington vendió más de 1,1 millones de barriles de petróleo que alega haber incautado el pasado agosto de cuatro busques en alta mar cuando se dirigían a Venezuela.

“El propietario del barco transfirió el petróleo al Gobierno y ahora podemos anunciar que Estados Unidos ha vendido y entregado ese petróleo”, indicó el subsecretario estadounidense de Justicia, John Demers, en una rueda de prensa telefónica, afirmando que las ganancias de esta venta han sido más de 40 millones de dólares.

La Administración estadounidense, presidida por Donald Trump, se congratuló de “tomar los fondos confiscados con éxito de las ventas de combustible”, al argumentar que el dinero obtenido por la venta de petróleo a Caracas supuestamente beneficiaba al Cuerpo de Guardianes de la Revolución Islámica (CGRI) de Irán; unas declaraciones que ya habían sido rechazadas por el país persa.

De hecho, cuando Washington anunció en agosto la confiscación récord de 1,1 millones de barriles de petróleo que iban a ser vendidos a Venezuela, Teherán negó ser propietario de los buques y afirmó no estar relacionado con la operación.

 

Venezuela tiene las reservas probadas de crudo más grandes del mundo, pero enfrenta problemas de abastecimiento debido a la caída de la producción petrolera por las sanciones que le ha impuesto EE.UU. para sacar del poder al presidente Nicolás Maduro, que también afectan a la industria petrolera del país.

Ante tal situación, pese a las amenazas de Washington, Irán envió el pasado mes de mayo cinco buques cisterna a Venezuela, cargados con 1,53 millones de barriles de gasolina y aditivos, para paliar la gran escasez de combustible que sufre la nación sudamericana.

Por su parte, Washington, que buscaba frustrar la alianza financiera Irán-Venezuela, amenazó con imponer sanciones a los puertos, compañías navieras y aseguradoras que facilitasen el envío de gasolina persa al país suramericano. No obstante, tanto Irán como Venezuela demostraron que las sanciones están fallando y que están más que dispuestos a cooperar desafiando las amenazas estadounidenses.

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