“Con suerte vamos a llegar a quedarnos por debajo de las 100 000 vidas perdidas, lo que es, sin embargo, una cifra horrible”, ha dicho este viernes Trump en un acto en la Casa Blanca en alusión a la cifra de los fallecidos por el nuevo coronavirus, causante de la enfermedad COVID-19, mientras ha desdeñado que no se haya atajado la crisis sanitaria desde un principio.
El pasado lunes, el presidente de Estados Unidos afirmó que la pandemia dejaría unos 70 000 muertos más que la cifra prevista en un estudio que él había ordenado al respecto.
La Casa Blanca reconoció el 30 de marzo la grave situación causada por el coronavirus en el país y estimó que hasta 240 000 personas podrían morir a causa de la enfermedad infecciosa, algo que, según analistas, se debe a la mala gestión de Trump ante la pandemia.
Esto mientras, Estados Unidos, con más de 1 130 000 casos diagnosticados y unas 65 700 muertes se ha convertido en el país más afectado por el letal virus. Varios funcionarios estadounidenses culpan al mandatario por minimizar el problema y profundizar la crisis.
Según una información divulgada a mediados de este mes por el diario estadounidense New York Time (NYT), Trump sabía del peligro que se cernía sobre su país y el mundo y decidió no hacer nada ante el nuevo coronavirus.
No obstante, Trump, que busca evadir sus responsabilidades, lanzó el pasado 14 de abril duros ataques contra la Organización Mundial de la Salud (OMS), acusándola de subestimar la amenaza del coronavirus y de ser “demasiado amable con China” en este caso, por lo que decidió congelar el financiamiento de su país al organismo.
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