Después de reunirse durante horas y firmar un acuerdo calificado por las partes como comprehensivo, que incluye el compromiso de Pyongyang a desnuclearizarse y la promesa de Washington de congelar las maniobras militares con Corea del Sur, el presidente estadounidense, Donald Trump, y el líder de Corea del Norte, Kim Jong-un, abandonaron Singapur.
Mientras, surgieron reacciones diversas ante este esperado encuentro. Corea del Sur, el principal promotor del cambio de curso de los acontecimientos y artífice de esta cumbre, afirmó a través de un comunicado de la Presidencia que este hito histórico pondrá fin a la Guerra Fría en la península coreana.
Otros actores regionales de importancia, especialmente China y Japón, tienen sus propias preocupaciones respecto a esta cuestión. La Unión Europea (UE) y la Federación de Rusia, también, celebraron el encuentro y lo calificaron como un paso importante hacia la paz.
Al término de la cumbre, Trump dijo que se volvería a reunir con Kim y que se moverían rápidamente hacia la paz. No obstante, el propio presidente estadounidense ha demostrado con sus acciones que es impredecible y que sus palabras son de poco fiar. Como cuando se negó, a última hora, a firmar la declaración de la cumbre del G7 en Canadá.
En este sentido, Irán ha aconsejado a Corea del Norte a que actúe con cautela, ya que, en palabras del portavoz del Ejecutivo persa, Mohamad Baqer Nobajt, Trump podría cancelar el pacto antes de llegar a casa.
xsh/rba