Según informó el jueves el rotativo estadounidense The Wall Street Journal (WSJ), la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN) está considerando restablecer sus mandos del Ártico y el Atlántico, activos durante la Guerra Fría, con el fin de hacer frente a la influencia militar de Rusia en esas dos regiones.
El informe publicado por dicho medio revela una reciente reunión en Bruselas, capital de Bélgica, de altos mandos de la OTAN que, en presencia del jefe del Estado Mayor Conjunto de Estados Unidos, el general Joseph Dunford Jr, abordaron la posibilidad de volver a establecer el mando de la Alianza Atlántica en el Ártico y en el Atlántico.
Varios expertos citados por el WSJ consideran necesario restablecer esos dos centros de mando, ya que a su juicio la creciente presencia rusa en dichas zonas es una amenaza directa a los intereses de la OTAN.
Debemos tener en cuenta las amenazas potenciales provenientes de cualquier dirección", ha declarado el presidente de la Junta Militar de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN), el general Petr Pavel.
Del mismo modo, los expertos advirtieron de que gracias a la falta de presencia militar de la OTAN la Armada de Rusia tiene cada vez más oportunidades en la región del Ártico y del Atlántico del Norte, por lo que es esencial desplegar en esas zonas buques y submarinos de la Alianza Atlántica.
Al menos un oficial de la OTAN citado por WSJ ha confirmado los planes para restablecer los mandos del Ártico y del Atlántico para hacer frente a la supuesta amenaza rusa a los intereses del bloque militar occidental.
"Debemos tener en cuenta las amenazas potenciales provenientes de cualquier dirección", ha declarado el presidente de la Junta Militar de la OTAN, el general Petr Pavel.
En los últimos años, Moscú ha aumentado de manera significativa su presencia militar en el Ártico y hasta ha dado el primer paso para hacerse con los recursos naturales de esa región. Rusia ha enviado a la Organización de las Naciones Unidas (ONU) una carta en la que argumenta que unos 740.000 kilómetros cuadrados del suelo oceánico del Ártico pertenecen al Estado ruso.
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