• Dos cazabombarderos estadounidenses modelo F-16 Fighting Falcon.
Publicada: jueves, 21 de abril de 2016 8:02
Actualizada: jueves, 21 de abril de 2016 9:16

El Departamento de Defensa de EE.UU. aprobó nuevas normas que permitirían ocasionar un elevado número de bajas civiles durante su campaña militar contra posiciones del EIIL (Daesh, en árabe) en Irak y Siria.

Varios funcionarios del Pentágono, bajo condición de anonimato, indicaron el martes al diario estadounidense USA Today que este ente dio luz verde a nuevas normas que posibilitan un considerable aumento en el número de bajas civiles en los ataques aéreos contra posiciones de la banda extremista takfirí, y todo ello depende del valor del objetivo y la ubicación del mismo.

En este sentido, el Departamento estadounidense de Defensa otorgó mayor poder de decisión al teniente general del Ejército Sean MacFarland, que además ostenta el cargo de jefe de la llamada coalición liderada por EE.UU. contra el grupo terrorista EIIL en Irak y Siria, para poder aprobar la destrucción de objetivos incluso aunque exista la posibilidad de que perezcan muchos civiles.

El teniente general del Ejército estadounidense Sean MacFarland.

 

Anteriormente, el Comando Central de EE.UU. era el órgano que decidía sobre las misiones que podrían acarrear un mayor riesgo de que en las mismas perdieran la vida civiles inocentes.

De acuerdo con las nuevas normas aprobadas, en Siria e Irak hay varias zonas marcadas como objetivo en las que el número de bajas civiles podría superar la cifra de 10 si se efectuará un ataque aéreo.

Civiles en la ciudad siria de Al-Raqa inspeccionan el lugar de un bombardeo aéreo.

 

No obstante, un funcionario del Pentágono señaló que las misiones que entrañan un mayor peligro requieren la aprobación de la Casa Blanca.

Por otro lado, algunos expertos militares estadounidenses creen que el riesgo de que se produzcan bajas civiles podría reducirse mediante medidas como dejar caer panfletos, atacar por la noche o cambiar el ángulo en el que se dejan caer las bombas.

La coalición anti-EIIL liderada por Washington ha dejado caer, desde el comienzo de sus ofensivas, más de 40.000 bombas sobre posiciones de Daesh en Siria e Irak, sin autorización alguna de los Gobiernos de ambos países.

Respecto a los ataques, tanto el Gobierno de Irak como el de Siria cuestionan la efectividad de los mismos y critican a dicha coalición por los daños y las muchas víctimas civiles que ha dejado a su paso.

Recientemente, Rusia ha denunciado a la coalición anti-EIIL por no tener en consideración la vida de los civiles sirios que mueren en los ataques aéreos.

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