La batalla entre los takfiríes y las tropas sirias, apoyadas por asesores militares iraníes, combatientes del Movimiento de Resistencia Islámica de El Líbano (Hezbolá) y la aviación rusa, se ha intensificado en parte del desierto de la mitad oriental del país desde el 17 de julio pasado, ha informado este viernes el Observatorio Sirio para los Derechos Humanos (OSDH).
Como consecuencia de los combates y bombardeos, añade la oenegé, el Ejército sirio ha recuperado el control de 17.000 kilómetros cuadrados de manos de los terroristas en las provincias de Al-Raqa (norte), Homs (centro), Hama (centro-oeste) y Deir al-Zur (este).
Las hostilidades han causado un gran número de bajas en las filas terroristas. En las de Daesh han perdido la vida al menos 812 combatientes, 92 de ellos en ataques suicidas con coches bomba y cinturones de explosivos.
El OSDH, activo en la oposición al Gobierno sirio, no descarta por otro lado que la cifra total de víctimas mortales sea superior, dado que hay decenas de heridos graves.
La oenegé asegura también que los terroristas de EIIL han capturado en el este de Hama a militares rusos que podrían estar muertos o heridos. El Ejército ruso los está buscando en la provincia.
La velocidad de los ataques a los terroristas ha causado una fuerte degradación de la posición de Daesh, poniendo de manifiesto su creciente incapacidad para luchar como una unidad cohesionada, según el diario británico The Guardian.
Tras perder su dominio sobre la ciudad de Deir al-Zur y verse cada vez más acorralados en su bastión de Al-Raqa, los combatientes de Daesh han empezado a retirarse hacia el Éufrates, que según los expertos será la última posición del grupo en el este de Siria. Algunas estimaciones indican que hasta 5000 miembros de Daesh se han trasladado de Deir al-Zur y Al-Raqa hacia el río.
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