Bajo los resultados de las pesquisas de las ubicaciones y de la documentación, además de entrevistas a testigos sobre el terreno, Rusia dice no tener dudas de que Estados Unidos realizaba investigaciones de doble uso, “incluida la creación de componentes de armas biológicas en las inmediaciones de las fronteras rusas”, según información confirmada por el jefe de Fuerzas de Defensa Radiológica, Química y Biológica de las Fuerzas Armadas, Igor Kirílov.
El Ministerio de Defensa ha accedido a más de 2000 documentos de diferentes tipos y confirma la preparación en el terreno de “proyectos militares biológicos en Ucrania”.
El general, que ha participado en una sesión de la Duma estatal, asegura que, tras la denuncia, ninguno de los hechos expuestos por el Ministerio de Defensa fue rechazado por Estados Unidos, “nadie, incluidos los países occidentales, tuvo dudas sobre la autenticidad de los documentos publicados”
Menos de una semana atrás, el funcionario había denunciado que la Casa Blanca había reanudado su programa de construcción de laboratorios biológicos y buscaba ampliar la formación de biólogos ucranianos. En ese momento, advirtió que el Pentágono (Departamento de Defensa) mantendría sus planes, no solo para Ucrania, sino para otros países debido a la respuesta inarticulada de la comunidad mundial y al miedo a desafiar a Washington, por las investigaciones para la formación de material biológico.
La investigación sobre los biolaboratorios estadounidenses en Ucrania ha desatado rechazo no solo en las localidades involucradas, sino también en Corea del Sur, Armenia, Kirguistán y Serbia, donde se han registrado protestas, y a juicio de Kirílov, hay creciente preocupación, tanto en suelo ruso, como en el extranjero, por la investigación ilegal financiada por el Pentágono.
Un mes luego del inicio de la operación militar en Ucrania, Rusia descubría que EE.UU. había inyectado unos 2100 millones de dólares para experimentar varios de los virus más mortíferos en unos 30 laboratorios que recibían el financiamiento directo del Pentágono y tres empresas privadas operando en Ucrania: Southern Research Institute, Black & Veatch y Metabiota Inc. La trama involucraba directamente al Hijo de Joe Biden, Hunter Biden, pues había una estrecha relación con un fondo de inversión fundado y dirigido por él y por Christopher Heinz, hijastro del exsecretario de Estado John Kerry.
Detrás de la operatividad de los laboratorios biológicos en Ucrania está el programa militar de la Agencia Estadounidense de Reducción de Defensa de Amenazas, una oficina que también otorga ingente financiamiento directo a cerca de 15 laboratorios biológicos con sede en la exrepública soviética, según investigaciones develadas por Rusia.
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