En una ceremonia celebrada este miércoles en Moscú, capital rusa, Lavrov ha manifestado que algunos Estados occidentales quieren convertir a Rusia en un “territorio cómodo” para promover sus intereses en diversos campos, como la seguridad, la economía y la política, según recoge la agencia estatal rusa de noticias TASS.
El jefe de la Diplomacia rusa ha detallado que, durante años, los esfuerzos de Rusia para volverse independiente, defender su política exterior y sus derechos internacionales se han encontrado con una resistencia “cada vez más feroz” por parte de Occidente.
“Quieren hacernos estar de acuerdo con interpretaciones bastante dudosas de los valores humanos universales que ellos mismos profesan y que contradicen la tradición cultural rusa”, ha lamentado el alto diplomático ruso.
Anteriormente, Lavrov había denunciado que Alemania, Estados Unidos y Francia, entre otros países occidentales, montan acusaciones sin fundamento contra Moscú por diferentes casos, para desviar la atención de sus problemas internos.
Rusia y Occidente no han podido suavizar las tensiones en sus relaciones desde la incorporación de Crimea a la Federación de Rusia en 2014 vía referéndum.
Desde entonces, EE.UU., y sus socios han impuesto medidas punitivas contra Moscú bajo cualquier pretexto posible.
El último intento de Occidente para interferir en los asuntos internos de Moscú se trata de un fallo judicial dictado contra el opositor ruso Alexéi Navalni, quien fue detenido el pasado 17 de enero por saltarse su régimen de semilibertad.
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