Los hondureños asistieron a la convocatoria de la oposición, dicen que no tienen que celebrar nada, menos una independencia, en medio de un régimen represor como el de Juan Orlando Hernández.
Los manifestantes caminaron contra la injerencia norteamericana, contra la militarización de su nación. Mientras la policía cuidaba los negocios de los ricos de su país.
A llegar al Parque Central de Tegucigalpa, capital de Honduras, quitaron los arreglos florales que adornaban a Francisco Morazán, héroe nacional. Porque esos arreglos fueron colocados por los militares y el gobierno.
Minutos después empezó la represión. Cientos de bombas lacrimógenas fueron lanzadas, este hombre no soportó el gas y se desmayó. Otros corrían para salvar sus vidas. Heridos, detenidos, y desmayados; fueron el resultado de la represión.
Pasan los años de Gobierno de Hernández, pero hay una cosa que no cambia; y es la agresión de los policías a los manifestantes, mientras el expresidente Manuel Zelaya ofrecía su discurso, iniciaron a lanzar bombas lacrimógenas.
Un canal de televisión afín al gobierno, sufrió la destrucción de su equipo de trabajo y fueron agredidos sus periodistas.
También la policía detuvo a varios manifestantes, y agredieron a quienes trataban de detenerlos, incluidos a los derechos humanos.
Dassaev Aguilar, Tegucigalpa.
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