En un tenso Comité Federal, su propuesta de convocar un Congreso extraordinario ha salido perdedora. Una gestora llevará en los próximos meses la dirección del partido.
Así anunciaba Pedro Sánchez su paso atrás en la dirección del Partido Socialista, después de 12 horas de tensión y confusión en la sede de la formación en Madrid (capital). Se ponía así fin a la peor crisis del PSOE en muchos años, al menos, de momento. Exactamente 12 horas antes, los miembros del partido llegaban al Comité Federal totalmente divididos.
Decenas de simpatizantes de Sánchez insultaban a los críticos con el secretario general. Las horas pasaban. A puerta cerrada, el Comité Federal no se ponía de acuerdo ni siquiera en qué había que votar. Incluso, se intentó una moción de censura que no prosperó.
Casi doce horas después, el sector liderado por la presidenta de Andalucía, Susana Díaz, lograba vencer la votación que decidía si se convocaba un Congreso extraordinario. Y como había anunciado. Comienza ahora una nueva etapa en el Partido Socialista, en la deberá decidir si permite un Gobierno del Partido Popular.
La dimisión de Pedro Sánchez hace que el partido comience a estar gobernado por una gestora. Este órgano tendrá que llevar las riendas de la formación política durante los próximos meses, unos meses que serán claves en la política española.
Eduardo López-Jamar, Madrid.
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