“La elección del general Michel Aoun como candidato a presidente de El Líbano significa que Seyed Hasan Nasrolá [líder del Movimiento de la Resistencia Islámica de El Líbano (Hezbolá)] es el gran ganador”, publicó el domingo este rotativo israelí.
En un artículo para analizar los actuales avatares políticos de El Líbano, el diario explica que lo principal de la escena política del país árabe es que el expremier libanés Saad Hariri, líder del Movimiento Futuro (Movimiento Al-Mustaqbal) y aliado de Arabia Saudí, se ha rendido ante Hezbolá apoyando a Aoun.
La elección del general Michel Aoun como candidato a presidente de El Líbano significa que Seyed Hasan Nasrolá [líder del Movimiento de la Resistencia Islámica de El Líbano (Hezbolá)] es el gran ganador”, declara el diario israelí Israel Hayom.
Según Israel Hayom, el hecho de que Hariri aceptara la candidatura de Aoun a la Presidencia libanesa es como hondear una bandera blanca ante Hezbolá e Irán, pues les permite incrementar su influencia en El Líbano y dictar sus demandas a Beirut.
A continuación, manifiesta que Aoun usó su poder político para crear una coalición estratégica a largo plazo con Hezbolá con el fin de conquistar el poder, y esta situación, a su juicio, cambia las ecuaciones en Irak y Siria a favor de la República Islámica de Irán.
El Parlamento libanés celebrará este lunes una nueva ronda de votación de las presidenciales, en la que se podría poner fin a un vacío de poder que dura desde marzo de 2014 si se cumplen las expectativas de que el líder del Movimiento Patriótico Libre (FPM, en inglés), Michel Aoun, logre la mayoría.
Mientras se espera que Hariri vote por Aoun, el líder del Movimiento Marada, Suleiman Franjieh, afirmó el domingo que votará en blanco, tras negarse a retirar su candidatura, y ha pedido a los que le apoyen que hagan lo mismo.
Los candidatos a la Presidencia de EL Líbano necesitan una mayoría de dos tercios de los 127 parlamentarios —uno de ellos dimitió— en la primera ronda, o una mayoría absoluta en cualquiera de las siguientes para ser declarados vencedores de las presidenciales.
El presidente libanés no puede nombrar o cesar al primer ministro o disolver el Parlamento, es, además, jefe de las Fuerzas Armadas, si bien bajo órdenes del Gobierno, al tiempo que negocia los tratados internacionales junto al primer ministro, siendo igualmente necesaria la aprobación del Ejecutivo; también en el caso de la formación del Gobierno, el presidente nombra al primer ministro, quien debe realizar consultas con los partidos del país para elegir a los ministros
Cabe mencionar que el sistema político libanés contempla que la Presidencia del país debe ser ocupada por un cristiano, mientras que el primer ministro debe ser suní y el presidente del Parlamento, chií.
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