• El ministro de Asuntos Exteriores de Cuba, Bruno Rodríguez (izda.), y su par estadounidense, Rex Tillerson.
Publicada: miércoles, 27 de septiembre de 2017 2:56

Cuba pide a EE.UU. no actuar de forma ‘apresurada’ en relación a los ‘incidentes’ que dañaron la salud de varios funcionarios norteamericanos.

El ministro de Asuntos Exteriores de Cuba, Bruno Rodríguez, dijo el martes a su homólogo estadounidense, Rex Tillerson, que “sería lamentable que se politizara un asunto de esta naturaleza y que se tomen decisiones apresuradas y sin sustento en evidencias y resultados investigativos concluyentes”, según un comunicado de la parte cubana, recogido por la agencia británica de noticias Reuters.

Los dos titulares mantuvieron, a petición de Cuba, una reunión a puerta cerrada en el Departamento de Estado de EE.UU. donde discutieron los supuestos ‘ataques acústicos’ a diplomáticos estadounidenses en La Habana, indica un comunicado de la parte cubana.

En este contexto, Rodríguez le explicó a Tillerson que “el Gobierno cubano no ha perpetrado nunca ni perpetrará ataques de ninguna naturaleza contra diplomáticos. Tampoco ha permitido ni permitirá que su territorio sea utilizado por terceros para este propósito”.

Asimismo le aseguró a su par estadounidense “que la investigación para esclarecer este asunto sigue en curso y que Cuba tiene gran interés en concluirla”.

Sería lamentable que se politizara un asunto de esta naturaleza y que se tomen decisiones apresuradas y sin sustento en evidencias y resultados investigativos concluyentes”, dice el canciller cubano, Bruno Rodríguez.

De igual manera, calificó de “injustificada y lamentable” la decisión de Estados Unidos de retirar a dos diplomáticos cubanos de Washington, al tiempo que aseguró que Cuba cumple rigurosamente sus obligaciones con la Convención de Viena sobre la protección de la integridad de los diplomáticos y tiene un historial impecable.

Por su parte, el Departamento de Estado estadounidense afirmó en un comunicado que la conversación entre Tillerson y Rodríguez fue “firme y franca” y reflejó la profunda preocupación de los Estados Unidos por la seguridad de su personal diplomático.

Tillerson “expresó la gravedad de la situación e insistió a las autoridades cubanas en su obligación de proteger al personal de la embajada y a sus familias”, reza el texto.

Estados Unidos denuncia que al menos 21 empleados de su embajada en La Habana han sido víctimas de daños cerebrales, pérdida de audición y equilibrio, problemas cognitivos y edemas cerebrales, desde el año pasado, a raíz de “ataques acústicos”, al punto que han considerado cerrar su sede diplomática en el país caribeño, pese a que aun no se han esclarecido las causas, ni si son actos deliberados.

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