“(...) El Ejército se había reforzado en el norte de Rajine (oeste de Birmania) un mes antes” del 25 de agosto, ha dicho este martes el ministro de Exteriores de Bangladés, Abul Hasan Mahmud Ali.
Esta comunidad musulmana ha estado sometida a asedio militar en Rajine desde octubre de 2016, sin embargo, el Ejército de Myanamar intensificó sus ataques desde el 25 de agosto. Según reportes, en una semana, los militares acabaron con la vida de 400 rohingyas.
Añadió que el Ejército de Birmania, como había preparado, realizó grandes redadas en Maungdaw, Rathedaung y Buthidaung para despejar el área.
El Ejército se había reforzado en el norte de Rajine (oeste de Birmania) un mes antes”, asegura el ministro de Exteriores de Bangladés, Abul Hasan Mahmud Ali.
Este martes, la Agencia de Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR) ha informado que al menos 11.000 rohingyas cruzaron la frontera terrestre de Birmania ayer lunes, el mismo día que una embarcación repleta de refugiados rohingyas naufragó causando al menos 23 muertos y decenas de desaparecidos.
“Hemos vuelto a la situación de alerta máxima en lo que se refiere a la afluencia de refugiados. Con 11.000 llegadas en un día estamos volviendo a niveles pico, así que debemos estar preparados para un éxodo mayor”, declara un portavoz de ACNUR, Adrian Edwards que advierte de que “esto potencialmente puede empeorar”.
Las autoridades de Myanmar, país de mayoría budista, no reconocen la ciudadanía a esta minoría musulmana que, sin embargo, vive en este país desde hace siglos. De hecho, consideran a los rohingyas inmigrantes bengalíes y, en consecuencia, les imponen múltiples restricciones, incluida la privación de movimientos y de sus derechos más básicos.
Las fuerzas de seguridad de Myanmar atacan a los musulmanes rohingyas e incendian sus aldeas en un intento por expulsarlos del estado de Rajine, en medio del mutismo de la líder ‘de facto’ de Myanmar y Nobel de la Paz 1991, Aung San Suu Kyi.
La Organización de las Naciones Unidas (ONU) ha tachado de limpieza étnica y de crímenes de lesa humanidad los ataques de militares birmanos a la comunidad rohingya, mientras la Unión Europea (UE) y EE.UU. sopesan sanciones contra los líderes militares de Myanmar.
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