México aparece en los últimos lugares en las mediciones sobre corrupción a nivel mundial. Ocupa el escaño 103 de 175 países, el 22 de 32 naciones de América y el último lugar de los 34 países de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE). La corrupción causa graves pérdidas a las naciones que la padecen.
Según las encuestas del estudio realizado por la investigadora del Centro de Investigación y Docencia Económicas (CIDE), María Amparo Casar, las cosas en materia de corrupción están más graves de lo que se cree.
Los encuestados perciben más corruptos a los partidos políticos, al Poder Legislativo, al Poder Judicial y a los funcionarios públicos que a la policía de tránsito, a la municipal, al Ministerio Público y al Poder Judicial.
En los últimos años, las cosas empeoraron en México. Entre el 2008 y 2014 perdió 31 lugares en el Ranking Mundial del Índice de Percepción de la Corrupción. La investigadora ejemplificó que el 44 por ciento de las empresas en México reconoció haber pagado un soborno para agilizar trámites y obtener licencias y permisos.
Los investigadores dicen que la corrupción no es invencible, pero sí, muy difícil de erradicar.
El hecho de que México sea uno de los países más corruptos del mundo, no es un asunto meramente circunstancial; por desgracia, ha pasado a formar parte de la cultura del mexicano, y así lo demuestra las menciones de la palabra corrupción en la prensa mexicana; pasaron de 502 en 1996 a 52.500 en 2014.
Arturo Calvillo, Ciudad de México.
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