• El logo de la cadena iraní de noticias en árabe, Al-Alam.
Publicada: sábado, 20 de junio de 2015 17:05

Documentos filtrados por WikiLeaks revelan que el fallecido rey saudí Abdolá bin Abdulaziz Al Saud ordenó que, fuera como fuese, impidieran que la cadena iraní de habla árabe Al-Alam siguiera transmitiendo.

Según revela un documento publicado el viernes por WikiLeaks, el rey Abdolá ordenó al ministro saudí de Comunicaciones y Tecnología Informática la inmediata eliminación de la cadena Al-Alam del satélite Arabsat.

Se trata de una carta del exministro de Asuntos Exteriores Saud al-Faisal (1975-2015), en papel con membrete de la Cancillería saudí y con la firma del canciller, donde se explica que, por orden directa del rey, fechada el 21 de enero de 2010, el ministro saudí de Comunicaciones y Tecnología Informática tenía que impedir de inmediato la emisión de Al-Alam.

Ayer viernes, WikiLeaks filtró unos 60 000 cables diplomáticos saudíes, procedentes de intercambios de correos electrónicos entre el Ministerio de Relaciones Exteriores de Arabia Saudí y terceros países, así como informes confidenciales de otras carteras saudíes, y anunció que desclasificaría medio millón más en las próximas semanas.

Como indica la nota, el ministro saudí de Comunicaciones y Tecnología Informática tenía que conseguir el visto bueno de los países miembros del Consejo de Cooperación del Golfo (CCG-integrado por países árabes ribereños al Golfo Pérsico).

La interrupción de la emisión del canal iraní, como dice el documento revelado por WikiLeaks, era impedir la difusión de datos que pudieran dañar la imagen del CCG y su influencia negativa en las relaciones de estos países con otros países del mundo.

“Los cables saudíes revelan que la dictadura se está volviendo cada vez más impredecible. Este año no solo ha llevado a cabo su centésima decapitación, también se ha convertido en una amenaza para sus vecinos y para sí misma”, denunció el fundador de WikiLeaks, Julian Assange, en alusión a la agresión saudí a Yemen.

El excanciller Saud bin Faisal bin Abdulaziz Al Saud (izda.), el actual rey Salman bin Abdulaziz Al Saud (centro) y el fallecido rey Abdolá bin Abdulaziz Al Saud (dcha.).

 

Ayer viernes, WikiLeaks filtró unos 60 000 cables diplomáticos saudíes, procedentes de intercambios de correos electrónicos entre el Ministerio de Relaciones Exteriores de Arabia Saudí y terceros países, así como informes confidenciales de otras carteras saudíes, y anunció que desclasificaría medio millón más en las próximas semanas.

“Los cables saudíes revelan que la dictadura se está volviendo cada vez más impredecible. Este año no solo ha llevado a cabo su centésima decapitación, también se ha convertido en una amenaza para sus vecinos y para sí misma”, denunció fundador de WikiLeaks, Julian Assange, en alusión a la agresión saudí a Yemen.

Sin embargo, el Ministerio de Asuntos Exteriores de Arabia Saudí, ha decidido censurar las páginas Web que publican estos documentos y ha pedido a los saudíes que eviten su divulgación para neutralizar amenazas a la seguridad saudí.

“Conviene evitar el acceso a cualquier sitio web sobre documentos filtrados, o con información que pudiera ser incorrecta, con la intención de dañar la seguridad nacional”, ha afirmado este sábado la Cancillería saudí en su cuenta de Twitter.

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