“Irán tiene derecho de tener poder armamentístico para defenderse, lo que no tiene nada que ver con Estados Unidos y otros países occidentales”, afirmó el asesor del Líder de la Revolución Islámica de Irán para Asuntos Internacionales, Ali Akbar Velayati, en una entrevista concedida a la cadena catarí de noticias Al-Jazeera.
Irán tiene derecho de tener el poder armamentístico para defenderse, lo que no tiene nada que ver con Estados Unidos y otros países occidentales”, afirmó Velayati.
Al referirse al tema nuclear de Irán, el funcionario persa aseguró que la cuestión de la capacidad misilística y el poder defensivo de Irán no fueron parte de las conversaciones nucleares entre Irán y el Grupo 5+1.
Recordó también que está prohibido el ingreso de los inspectores de cualquier institución internacional a los centros militares de Irán.
Asimismo subrayó que el Líder de la Revolución Islámica de Irán, el ayatolá Seyed Ali Jamenei, es quien decidirá sobre los asuntos importantes de la política interior y exterior, incluidas las relaciones con Estados Unidos.
“El acuerdo nuclear de Viena no es un mal acuerdo”, evaluó Velayati al tiempo que consideró que ningún acuerdo cubre cien por ciento los intereses de las partes negociadoras.
De acuerdo con el también director del Centro de Estudios Estratégicos del Consejo del Discernimiento del Sistema de la República Islámica de Irán, las delegaciones negociadoras en Viena (capital de Austria) se esforzaron para acercar sus principios de tal forma que fueran aceptados por todos y sobre esta base se logró el “acuerdo nuclear”.
Para finalizar, Velayati hizo hincapié en que la Asamblea Consultiva Islámica de Irán (Mayles) tiene ahora la principal responsabilidad de aprobar o rechazar el acuerdo entre Irán y G5+1, haciendo caso omiso lo que decide el Congreso de Estados Unidos.
Después de meses de conversaciones maratónicas, Irán y el Sexteto (EE.UU., el Reino Unido, Francia, Rusia, China y Alemania) llegaron el pasado 14 de julio a una conclusión sobre el Plan Integral de Acción Conjunta (JCPOA, por sus siglas en inglés), el cual busca la eliminación de las sanciones antiraníes a cambio de algunos límites al programa de energía nuclear de Teherán.

La conclusión de los diálogos nucleares ha recibido el beneplácito de gran parte de las naciones del mundo desde la Unión Europea (UE), Asia-Pacífico y Oriente Medio hasta América Latina, si bien, se oponen los diputados republicanos estadounidenses, el régimen de Israel y algunos de sus aliados, como Canadá.
El 20 de julio, los 15 miembros del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas (CSNU) aprobaron por unanimidad, la resolución 2231, que confirma el JCPOA y contempla el levantamiento de las sanciones antiraníes.
Washington y sus aliados acusan a Irán de buscar fines bélicos en su programa de energía nuclear. Por su parte, el país persa, además de rechazar esas alegaciones, señala que, como miembro de la Agencia Internacional de Energía Atómica (AIEA) y signatario del Tratado de No Proliferación (TNP), tiene legítimo derecho a adquirir y desarrollar energía nuclear con fines pacíficos.
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